Esta vinculación está poco documentada. Los mazos ordinarios aparecieron por primera vez en la Europa cristiana, en los reinos de la península Ibérica (muy probablemente traídos de Oriente por los árabes), ya que el Consejo de Ciento, prohibió los juegos de cartas en 1310, en Barcelona,​ fecha de la que data la primera evidencia documentada conocida de su existencia.

Las primeras fuentes de Europa describen un mazo con las 56 cartas típicas (1 al 10 y cuatro figuras), como un mazo moderno sin comodines.​ Los palos eran cimitarras, bastones, copas y monedas. Estos dibujos evolucionaron rápidamente hacia los palos básicos latinos: espadas, bastos, copas y oros, que se usan todavía en los mazos de naipes tradicionales españoles e italianos.​

Desde 1377 en adelante puede fijarse, con alguna certeza, una difusión mayor de los naipes en Europa.